OBJETIVOS

ESTRUCTURA

LINEAS DE INVESTIGACIóN

¿QUIENES SOMOS?


La Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos es un proyecto de investigación interdisciplinar que busca fomentar el estudio de la materia interplanetaria en España. Estamos instalando por todo el país cámaras de detección de meteoros y de las denominadas bolas de fuego con la finalidad de estimar el origen en el Sistema Solar de las rocas que producen tales fenómenos luminosos. Por definición, aquellas estrellas fugaces que poseen un brillo similar o superior al planeta Venus (el astro más brillante del firmamento) se denominan bólidos. Son generados por partículas cuya masa oscila desde poco más de un gramo hasta miles de toneladas. Dado que proceden de otros cuerpos del Sistema Solar, su estudio es extraordinariamente valioso. De hecho, los más brillantes anuncian la caída de meteoritos que nos informan de los procesos de formación de asteroides, cometas y planetas. El registro de estos bólidos desde varias estaciones permitirá reconstruir las trayectorias de estos objetos y deducir de ellas los lugares de caída de meteoritos. Además, medida su velocidad a la entrada en la atmósfera puede determinarse la órbita que seguían en el Sistema Solar y relacionarlos con los cuerpos de los que provienen. Para desarrollar este campo de las ciencias planetarias estamos recibiendo subvenciones de organismos públicos y privados, especialmente interesados en promocionar los estudios de ciencias planetarias en nuestro país. Fruto de la dedicación de nuestros investigadores, la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos es la primera en todo el Mundo que ha podido recuperar dos meteoritos en tres años.

EL ESPACIO INTERPLANETARIO NO ESTá VACíO

Pese a una creencia bastante común, en el medio interplanetario existen multitud de partículas, llamadas técnicamente meteoroides, producidas en la degradación de superfícies de asteroides, cometas o, incluso planetas. La Tierra en su movimiento alrededor del Sol las intercepta constantemente aunque la densa atmósfera no permite que la mayoría lleguen a la superficie terrestre. La razón estriba principalmente en que entran en la atmósfera a grandes velocidades (el rango permitido varía entre 11,2 km/s y 72,8 km/s). Al entrar en la atmósfera terrestre a estas velocidades, las partículas sufren un brusco choque con los átomos y moléculas de la atmósfera y fruto del rozamiento y calentamiento subsiguiente se produce el fenómeno denominado ablación. En este proceso el meteoroide pierde masa por el brusco rozamiento con las moléculas de la alta atmósfera, bien en forma de fragmentos sólidos, materia fluida o gas caliente. Una pequeña parte de la energía cinética se transformará entonces en luz y calor, produciendo el fenómeno luminoso conocido como meteoro o, vulgarmente, estrella fugaz. Aquellos meteoros más luminosos que el planeta Venus son denominados bólidos o bolas de fuego y anuncian la entrada de partículas de mayores dimensiones, desde pocos centímetros hasta varios metros.


El espectacular bólido Huelva (SPMN211007) fue registrado por las cámaras de vídeo de la Universidad de Huelva ubicadas en Sevilla. La cámara de vídeo estaba dotada de una red de difracción que descompone la luz de la bola de fuego (véanse las líneas espectrales que aparecen a la derecha) y permite determinar la temperatura y composición química de la partícula. Su órbita en el sistema solar mostró que estaba asociada al famoso cometa 1P/Halley. Imagen Dr. José M. Madiedo (Univ. Huelva-CIECEM)

Las estelas luminosas producidas por partículas con una masa de pocos miligramos serán perfectamente visibles a simple vista. Constantemente la Tierra intercepta partículas capaces de producir estrellas fugaces cuyo origen es variado. Mayoritariamente son interceptadas por la Tierra partículas desprendidas de cometas o asteroides aunque una pequeña parte pueden provenir de nuestra Luna o de otros planetas exteriores, especialmente Marte. La magnitud de este flujo de materia interplanetaria a la Tierra no es nada despreciable. Cada año entran en la atmósfera por termino medio unos diez mil billones de partículas prevenientes de cometas y, algo menos, unos diez mil millones, lo hacen desde asteroides. Una gráfica del Dr. David Hughes (University of Sheffield) permite hacernos una idea de los diferentes componentes del flujo en todos los rangos de masa. En total se estima que anualmente entran en la atmósfera terrestre unas 200.000 toneladas de materia interplanetaria.

Evidentemente meteoroides con una masa superior a varias decenas de kilogramos pueden sobrevivir parcialmente a su brusco paso por la atmósfera y podrán llegar a la superfície terrestre en forma de meteoritos. Podemos usar la atmósfera terrestre como si de un enorme detector se tratase ya que nos indica cuando y dónde se produce la entrada de estos cuerpos. Por si fuera poco, tomando fotografías de los meteoros desde diversos lugares podemos reconstruir las trayectorias seguidas en la atmósfera e incluso la órbita que seguían en el Sistema Solar. Hasta la fecha en España no se disponía de un registro detallado de estos procesos y este es uno de los principales objetivos de nuestra red: obtener la máxima información posible a partir de un trabajo interdisciplinar.


El espectacular bólido Vall d'Alba (SPMN930801) fotografiado el 13 de agosto de 1993. Producido por un fragmento de unos 275 gramos del cometa P/Swift-Tuttle que al entrar en la atmósfera a unos 60 km/s produjo un bólido tan luminoso como la Luna Llena. Registrado desde dos estaciones (una en Teruel y otra en Castellón) pudo obtenerse su trayectoria sobre la superfície terrestre y la órbita que seguía en su movimiento alrededor del Sol. La fricción hizo que la partícula se desintegrase completamente a unos 70 km de altura. Imagen Dr. Josep M. Trigo (CSIC-IEEC).

OBJETIVOS Y ULTIMOS RESULTADOS DE NUESTRA RED

Desde 1997 es operativa durante todo el año la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos (en inglés "Spanish Photographic Meteor Network" o abreviadamente SPMN). Este proyecto interuniversitario mantiene un programa de observación de la actividad meteórica contínuo. Para ello se usan cámaras de vídeo y dispositivos CCD, con la finalidad de registrar meteoros y bólidos de los cuales se deducirán las órbitas de las partículas que llegan a la atmósfera terrestre. Estos datos proporcionan valiosa información sobre la relación entre familias de asteroides y cometas con las diversas clases de meteoritos que llegan actualmente a la Tierra. De hecho, nuestro equipo identificó recientemente que los asteroides próximos a la Tierra (NEOs), también pueden producir meteoritos. Estos estudios también permiten profundizar en los procesos físico-químicos que tienen lugar sobre estas rocas durante sus estancias en el medio interplanetario y aportando claves sobre sus cuerpos progenitores, bien sean cometas, asteroides o, incluso, planetas.

Desde el año 2003 venimos realizando un seguimiento de grandes bólidos que surcan los cielos de la Península Ibérica. Los últimos casos registrados están disponibles en el listado SPMN. En la actualidad estamos instalando en observatorios, centros de investigación y empresas sistemas de detección de cámaras de todo el cielo y de vídeo detección que cubren noche tras noche la actividad meteórica y nos informan automáticamente de todos los bólidos que aparecen. Posteriormente, a partir de las imágenes obtenidas de un mismo bólido desde las diversas estaciones, se reconstruirán sus trayectorias mediante trigonometría para conocer su recorrido atmosférico y las órbitas que poseían en el Sistema Solar. Incluso en aquellos casos excepcionales, estaremos en condiciones de calcular las áreas de máxima probabilidad de caída de los meteoritos asociados para, de este modo, organizar su posterior recuperación. Algunos ejemplos recientes de bólidos y meteoritos estudiados por nuestro equipo son:

  • El bólido y meteorito Puerto Lápice (10 de mayo de 2007)
  • Bólido Argamasilla de Calatrava (27 de enero de 2008) .
  • El bólido y meteorito Villalbeto de la Peña (4 de enero de 2004)

    Ubicar estaciones por todo el territorio español es un gran reto al que nos enfrentamos. Deberemos montar nuevas estaciones para mejorar la cobertura atmosférica hasta cumplir el objetivo de disponer de una estación de detección cada 100 ó 150 km. Para ello contamos con la colaboración de astrónomos aficionados y diferentes empresas que se han ofrecido a mantener estaciones de vídeo detección. Esta es una iniciativa pionera por divulgar la ciencia promoviendo la participación activa a la que les animamos a unirse. Muchos de nuestros sistemas son automáticos y sólo requieren un mínimo mantenimiento. Si usted o su empresa disponen de cámaras de vídeo detección y desean saber como podrían contribuir a esta iniciativa no deje de contactar con nosotros.


    Esta imagen obtenida por la cámara CCD de todo el cielo del Observatorio Astronómico de Montsec (OAdM) nos muestra las inmensas posibilidades de las cámaras que se están instalando por toda España para registrar cualquier fenómeno luminoso que acontezca en el cielo. Esta imagen de 30 segundos de exposición fue captada el 12 de agosto de 2006 cuando apareció un bólido de las Perseidas (en el recuadro negro, también ampliado en la esquina superior izqda.) que fue registrado pese a la presencia de la Luna llena y de nubes altas. Nótese también el horizonte y la cúpula del OAdM. El rango de detección de grandes bólidos por estas cámaras es superior a 600 kilómetros por lo que permite alertar a los investigadores de la aparición de grandes bólidos. Imagen Dr. Josep M. Trigo (CSIC-IEEC)